Cáncer de próstata, una enfermedad silenciosa que se puede prevenir

La mayoría de oncólogos resaltan que la prevención del cáncer de próstata es la estrategia más inteligente para luchar contra una enfermedad que ataca a millones de hombres cada año.

Sin embargo, el cáncer de próstata no se puede prevenir al cien por ciento, ya que sus causas muchas veces pueden tener origen genético.

A esto se une que incluso hombres aparentemente sanos pueden descubrir que tienen cáncer de próstata sin manifestar prácticamente ningún síntoma previo.

Además de la tendencia genética, hay otros factores de riesgo que favorecen el desarrollo de esta dolencia, la edad, peso y la raza.

Pero a pesar de todo, hay varias medidas que se pueden tomar para disminuir la posibilidad de sufrir esta enfermedad.

Tener cáncer de próstata, pronóstico que aterra a los hombres

Los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) consideran que  el cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres, seguido del cáncer de piel.

Sin embargo, si se descubre a tiempo y se inicia el tratamiento adecuado, las posibilidades de curarse totalmente son muy altas.

Por esta razón, a nivel mundial se realizan campañas para sensibilizar a la población masculina sobre la importancia de hacerse exámenes periódicos.

¿Cuándo debo iniciar la prevención del cáncer de próstata?

Los médicos pueden identificar fácilmente alteraciones y síntomas que indican cáncer de próstata, pronósticos que deben hacerse al menos 1 vez al año a partir de los 50 años de edad.

Sin embargo, si hay antecedentes familiares de esta enfermedad es mejor comenzar las revisiones a partir de los 40 años, a más tardar.

La prevención desde temprana edad sigue siendo la mejor estrategia en la oncología.

Al menos mientras se desarrollan nuevos tratamientos para el cáncer que cubran los tipos más frecuentes de esta enfermedad.

¿Pero se puede prevenir realmente el cáncer de próstata?

Al igual que con otros tipos de cáncer no se puede hablar de un método especialmente efectivo para la prevención del cáncer de próstata.

Esta enfermedad puede afectar incluso a hombres aparentemente sanos, aunque hay más posibilidades de que aparezca en hombres con antecedentes familiares de esta enfermedad.

También parece tener mayor incidencia en hombres que sufren sobrepeso, obesidad mórbida o dolencias crónicas de la próstata como hiperplasia benigna e infecciones no curadas de larga duración.

Cáncer de próstata, pronósticos deben basarse en síntomas y análisis

Este tipo de cáncer es conocido como “el cáncer silencioso” pues durante su primera etapa el paciente no suele sentir ningún síntoma que le indique que hay un problema.

Sin embargo, cuando el cáncer de próstata pasa a un estado más avanzado se pueden presentar síntomas específicos que no se deben ignorar.

Estos incluyen problemas para orinar o incontinencia, dolor al eyacular, presencia de sangre en el semen y disfunción eréctil.

También es frecuente una sensación de dolor o calambre en la zona pélvica baja y dolores en los huesos de la cadera y fémures.

El examen regular, la mejor prevención del cáncer de próstata

El examen regular, la mejor prevención del cáncer de próstata
Todo hombre debe revisar su próstata a partir de los 50 años

Como dijimos anteriormente, a partir de los 50 años es importante hacerse exámenes regulares de la próstata.

El primer paso para la prevención del cáncer de próstata es el tacto rectal. El médico introduce un dedo por el recto para palpar la parte posterior de la glándula prostática.

Así puede detectar cambios en el tamaño o forma de la glándula. Si sospecha que algo va mal, ordenará un análisis de sangre para medir el nivel del antígeno prostático específico (PSA).

Esta es una proteína cuyos niveles aumentan cuando hay alteraciones en la próstata.

Otros exámenes adicionales permitirán descartar la presencia de células cancerígenas y determinar el estado de avance de la enfermedad y su tratamiento.

Mantener buen estado físico y alimentación correcta

Al igual que con otras formas de cáncer, hay indicios que señalan que los hombres con sobrepeso o los que sufren obesidad mórbida tienen más posibilidad de desarrollar cáncer de próstata.

Incluso, este grupo poblacional es más propenso a sufrir formas más agresivas del cáncer, potencialmente mortales.

Por tal razón, la prevención del cáncer de próstata debe incluir un cambio a una vida más activa y una alimentación balanceada que ayude a mantener el peso en orden.

¿Qué alimentos debo consumir para prevenir el cáncer?

Algunos tipos de alimentos parecen favorecer el desarrollo de este mal y por lo tanto es mejor evitarlos.

Según algunos estudios, un consumo elevado de productos lácteos con alto contenido de calcio aumenta el riesgo de cáncer prostático.

También se debe evitar el consumo de alimentos con alto contenido de azúcar o aditivos artificiales.

En su lugar, los médicos aconsejan mantener una alimentación equilibrada, con abundantes verduras y alimentos ricos en omega 3 y gradas no saturadas.

¿Son útiles los suplementos?

Algunas personas necesitan suplementos de calcio debido a problemas óseos y de otro tipo.

Pero muchos acostumbran tomar suplementos vitamínicos y minerales por sus efectos beneficiosos o para complementar una dieta mal balanceada.

De hecho, las vitaminas C y D, así como ciertos minerales ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, que a su vez controla la proliferación de las células cancerosas.

Pero, en el caso de los suplementos de vitamina E y selenio, algunos estudios llaman a tomarlos con precaución.

Destaca el caso del estudio “Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial” (SELECT) que encontró un leve aumento de riesgo de cáncer de próstata en quienes consumían este tipo de suplementos.

La dieta a base de soja

En los últimos años el consumo de soja se ha incrementado notablemente y en países como Brasil gran parte de las pastas, mayonesas y otros productos están hechos a base de este grano.

Algunos investigadores han encontrado indicios de que una dieta rica en soja ayuda a reducir las posibilidades de desarrollar cáncer prostático.

Esto se debe a la acción de la proteína isoflavona, muy abundante en este cereal, que tiene efectos anti-inflamatorios y reduce los radicales libres que aceleran el envejecimiento y la mutación celular.

Medicamentos buenos para la próstata

Medicamentos buenos para la próstata
El cáncer de próstata es reconocido como un grave problema mundial

Si bien muchos medicamentos tienen efectos secundarios que desaconsejan su consumo por largo tiempo, también hay algunos que parecen tener efectos beneficiosos.

Por ejemplo, los medicamentos inhibidores de la 5-alfa reductasa parecen afectar el crecimiento de células cancerosas en la próstata.

Esto es porque la 5-alfa reductasa es la enzima usada por el cuerpo para transformar la hormona masculina testosterona en otra hormona llamada  dihidrotestosterona (DHT).

La hormona DHT está relacionada directamente con el rápido desarrollo del cáncer de próstata.

Actualmente, se recetan medicinas inhibidoras de la 5-alfa reductasa a pacientes que sufren de agrandamiento prostático o hiperplasia prostática benigna (BPH).

Se sabe que el grupo de hombres que toma estas medicinas por varios años muestra menos casos de cáncer de bajo grado que los que usaron otros medicamento o ninguno.

Sin embargo, la incidencia de cáncer de alto grado (más agresivo) fue igual en todos los grupos.

La eterna aspirina versus la medicina personalizada

La aspirina ha sido usada por décadas como analgésico y para aliviar algunos síntomas en personas con problemas cardíacos y de tensión arterial.

Ahora parece que esta medicina, tomada diariamente, podría ayudar en la prevención del cáncer de próstata en hombres con alto grado de riesgo.

En todo caso, antes de usarla como medida preventiva debes consultar a tu médico, pues la aspirina tiene efectos secundarios a largo plazo.

Por ahora, muchas empresas e investigadores proponen la medicina personalizada contra el cáncer y otras enfermedades.

Entre otras cosas, esta medicina propone aplicar terapias y medicamentos exclusivos a cada enfermo, tomando en cuenta sus particularidades genéticas y antecedentes propios.

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