¿La memoria eidética realmente existe?

Aquellos que vieron la serie televisiva The Big Bang Theory seguramente recuerdan haber escuchado en varias ocasiones a los personajes mencionar algo sobre la memoria eidética de Sheldon Cooper: un superdotado capaz de recordar hasta el más insignificante momento de su vida.

En la vida real otros tal vez hayan escuchado algo sobre la memoria fotográfica de Stephen Wiltshire: el famoso artista capaz de dibujar una ciudad después de haberla visto una sola vez. Pero… ¿Qué tan cierto es todo esto? ¿Realmente existen personas de almacenar tanta información con forma de recuerdos? Aquí lo descubrirás.

¿Memoria eidética o fotográfica?

La primera cuestión de este debate es aclarar cuál es el término correcto, si memoria eidética o memoria fotográfica. La palabra eidético proviene del griego eidos, que significa “forma”, y según la revista Focus no debe confundirse con memoria fotográfica; simplemente porque el cerebro no funciona de la misma manera que una cámara y los recuerdos eidéticos no se perciben realmente como una fotografía.

Pequeñas diferencias en los términos

Según testimonios, quienes poseen memoria eidética afirman que pueden “ver” imágenes mentales sumamente claras y recuerdan detalles específicos acerca de cualquier imagen que se les haya mostrado previamente. Si, por ejemplo, se les muestra una fotografía de una calle, son capaces de recordar el número de ventanas que se muestran e incluso la cantidad de personas en la imagen. Además, cuando analizan una foto sus ojos tienen movimientos muy parecidos a los de un escáner.

“Puedes esperar que una persona afirme que es capaz de recordar perfectamente una foto que no tenga enfrente con solo haberla visto previamente durante unos pocos segundos. Sin embargo, la precisión de los recuerdos eidéticos no está tan cercana a la perfección”, explica la página web de la revista Scientific American.

Cuando se hace mención de la memoria fotográfica, generalmente se refiere a personas capaces de almacenar recuerdos extremadamente vívidos y fieles la realidad por mucho más tiempo. Incluso pueden describir con precisión sobrehumana situaciones y experiencias provenientes de épocas muy lejanas de su vida.

Sheldon tendría memoria fotográfica
Sheldon tendría memoria fotográfica

¿Cuestión de genes?

Los casos de memoria eidética en adultos son muy raros, y hubo un tiempo en que se pensó que era hereditaria. No obstante, este inusual talento no está relacionado a ningún otro tipo de memoria ni al cociente intelectual. Además, no hay ningún estudio que indique que la memoria eidética pueda ser entrenada o adquirida después de nacer.

En niños es un poco más común. De hecho, se piensa que entre un 2 y 10% de infantes experimenta este tipo de memoria en algún momento. Pero por lo general antes de los seis años tiende a desaparecer, debido a que el individuo incorpora a su cerebro métodos más eficaces a la hora de procesar la información.

Se piensa que el hecho de que muy pocos adultos puedan construir imágenes eidéticas se debe principalmente a que durante la adultez el ser humano tiende a codificar sus experiencias visual y verbalmente; lo que constituye un obstáculo para almacenar este tipo de recuerdos.

El cerebro adulto codifica sus experiencias visual y verbalmente
El cerebro adulto codifica sus experiencias visual y verbalmente

¿Cómo saber si tienes memoria eidética?

La Scientific American menciona el Método de Extracción de Fotos para comprobar la existencia de una memoria eidética. Esta técnica consiste en mostrarle a la persona una foto que no haya visto con anterioridad sobre un caballete durante 30 segundos. Una vez cumplido el tiempo, se retira la foto y se pide al participante que describa lo mejor que pueda aquello que observó. Cuando la persona tiene memoria eidética afirma que puede ver la imagen como si estuviera enfrente suyo; incluso puede comentarla como si de verdad estuviese puesta sobre el caballete.

En el caso de la memoria fotográfica, hay muchos relatos de personas que descubrieron inesperadamente que la tenían; a veces hasta de una manera desfavorable. Tal es el caso de Kaavya Viswanathan, escritora que fue acusada por plagiar en uno de sus libros 29 pasajes de otro libro escrito por Megan McCafferty. Al parecer Viswanathan reprodujo involuntariamente las palabras que había leído muchos años antes pero que aún almacenaba en su memoria de manera inconsciente. Otro caso es el del ex-Beatle George Harrison, quien siempre sostuvo que nunca quiso plagiar a The Chiffons cuando compuso “My Sweet Lord”.

El síndrome del sabio

Si bien todavía no hay ningún caso confirmado de memoria fotográfica como aquí la entendemos, sí hay personas con una memoria prodigiosa. Por ejemplo, se comenta que Kim Peek, en quien se basa el personaje de Dustin Hoffman en el filme Rain Man, memorizó el 98% de los más de 12.000 libros que había leído a lo largo de toda su vida. Leía dos páginas simultáneamente en alrededor de ocho segundos (un ojo para cada página); además, no solía tardar más de una hora en memorizar de forma precisa cualquier libro.

De los casos de personas con una memoria sobrehumana como Kim se dice que tienen el síndrome del sabio. Este término se utiliza para referirse a individuos con algún talento extremadamente desarrollado, independientemente del motivo que sea. En ocasiones los “sabios” también tienen una capacidad sorprendente para realizar cálculos matemáticos extremadamente complejos; e incluso son capaces de medir largas distancias con una precisión casi absoluta sin auxiliarse de ningún instrumento.

Según Darold Treffert, quien propuso el término por primera vez, un 10% de los autistas en el mundo tiene las habilidades propias del síndrome del sabio. De ahí que se relacione tan a menudo a las personas autistas con una alta inteligencia.

Un famoso ejemplo de autista con síndrome del sabio lo constituye Stephen Wiltshire, un artista que se ganó la admiración del mundo entero por ser capaz de dibujar ciudades enteras a la perfección con solo mirarlas previamente desde arriba durante unos minutos. En una ocasión dibujó la totalidad del centro de Londres después de sobrevolarlo en helicóptero.

El lado oscuro del síndrome del sabio

A pesar de lo fabuloso que sería tener una memoria prodigiosa como la de Kim o Wiltshire, en ocasiones pudiera no ser tan deseable. Esto ocurre porque, generalmente, este tipo de “sabios” presenta discapacidades físicas o mentales en los demás ámbitos de su vida. Kim nació con macrocefalia, deficiencia de fibras nerviosas de cuerpo calloso y un daño permanente en el cerebelo. Y Wiltshire, por su parte, no aprendió a hablar sino hasta la edad de nueve años. Además, quienes tienen el síndrome del sabio muchas veces son personas dependientes e incapaces de valerse por sí mismas en algunos aspectos.