Sergio Rodríguez y Ettore Mesina: la entrevista

Sergio Rodríguez y Ettore Mesina

El mes pasado llegaron a Madrid dos de las grandes figuras actuales del baloncesto europeo: Sergio Rodríguez y Ettore Mesina, metrónomo y entrenador respectivamente del Olimpia Milán. Una vez en la capital, Sergio Rodríguez y Ettore Mesina decidieron abrir un hueco dentro de su ocupada agenda de partidos y viajes para reflexionar acerca de sus carreras y sus futuros en el baloncesto. El técnico posee 4 Euroligas en su palmarés, y el honor de haber sido el primer entrenador europeo en dirigir un partido en la prestigiosa NBA. Por otra parte, el jugador de 33 años cuenta ya con los títulos de bicampeón de Europa y campeón del mundo; además de 16 temporadas de recorrido basquetbolístico por todo el mundo y un inamovible espíritu optimista curtido por la realización de sus sueños. A continuación se exponen algunos de los temas que trataron Sergio Rodríguez y Ettore Mesina en la entrevista.

¿Cómo ha sido su reencuentro después de 9 años?

Sergio Rodríguez:

“Después de haber estado en el CSKA y en los Spurs, sentíamos la necesidad de hacer algo distinto y el Olimpia cumplía con nuestras expectativas. Simplemente porque es un club histórico con ansias de conquistar y volverse importante. Se nota hambre de títulos en el ambiente y Milán es una ciudad perfecta para vivir. A mis ojos Ettore sigue siendo el mismo, el talento y la calidad siempre han estado presentes en él. Está entre los mejores de la historia del baloncesto europeo y ha adquirido mucha experiencia en la NBA. No obstante, al venir se ha topado con otra Euroliga, que tiene mucha más carga de viajes y partidos y diferente sistema competitivo… eso hay que abordarlo de otra manera.”

Ettore Mesina:

“Estamos luchando y disfrutando. No sé si a medida que envejecemos nos vamos haciendo mejores, pero de lo que sí estoy seguro es que la experiencia te hace tomártelo todo con mayor calma. Sergio es un jugador que tiene mucha confianza en su talento y transmite emociones positivas al club. Su habilidad para controlar el tiempo del partido y manejar el equipo es digna de admirar.”

¿Qué cosas recuerdan de aquel 2010 en Madrid?

Sergio Rodríguez:

“Sufrimos mucho, pero no cabe duda de que eso nos hizo más fuertes. Aún no teníamos casi experiencia. Yo por ejemplo tenía 24 años. Mi mejora de calidad fue cuando me hice consciente de que no estaba dándolo todo, que podía ofrecer mucho más. Quizás me di cuenta de eso cuando al llegar al Madrid con Ettore. Me percaté de que necesitaba tirar mucho mejor de tres, aumentar la fuerza de mis piernas y trabajar aún más mi físico. La primera Final fue un golpe en seco para todos, lo que la hizo muy valiosa. Comenzamos a entender la dureza y el nivel de competitividad que había que tener si queríamos ganar. Comprender aquello fue crucial para nuestro futuro y todo lo que vino después.”

Ettore Mesina:

“Me alegra esa manera de ver las cosas. No fueron buenos momentos para mí, ni en lo profesional ni en lo personal. En ningún lugar está escrito que esa Final Four fuera mía, siempre perteneció a los jugadores. Pero en una época nada fácil para mí fue una alegría haber conseguido ese logro. Esos muchachos en dos o tres años lo ganaron todo y en lo consecuente han tenido carreras magníficas.”

Mesina y Sergio Rodriguez en 2010
Mesina y Sergio Rodriguez en 2010

¿Sienten que ha cambiado mucho la Euroliga?

Sergio Rodríguez:

“La NBA también tiene muchos partidos, pero en intervalos mayores de tiempo, esto te da la posibilidad de descansar un poco más y progresar individualmente. Aquí hay momentos en los que nos olvidamos de la cabeza y esta puede llegar a necesitar un respiro. Eso fue exactamente lo que me paso el último verano cuando renuncié a disputar el Mundial con España. Fueron momentos muy intensos, cargados de mucha tensión… y en un final, o paras o revientas. Es una lástima que tengamos que llegar a ese punto. A todos nos motiva competir al máximo nivel y ganar, pero el ritmo debería ser de otro modo.”

Ettore Mesina:

Sí, ha cambiado bastante. Me he encontrado con una competencia y un calendario demasiado rígido. Espero que en algún momento logren solucionar este tema. Es enloquecedor y si no se arregla pronto los jugadores tendrán cada vez más problemas. La única forma de evitar esta situación es conformar plantillas de 15 jugadores, en las que la diferencia entre el jugador 8 y jugador 13 sea mínima. Pero eso solamente pueden lograrlo los grandes presupuestos.”

¿Tienen tiempo para disfrutar en medio de tanto ajetreo?

Sergio Rodríguez:

“Cada día trato de recordar a mis que disfruten. Porque después de todo en ocasiones nos olvidamos de que esto es un juego. Cuando estás dentro de la rutina, y más con tanta presión, es un poco difícil separar la esencia. Por eso necesitamos recordarlo constantemente. Inicialmente hay una ilusión inmensa por cualquier cosa que te sucede. Por salir a jugar, pisar un pabellón, batirte con un ídolo de pequeño… Y ahora igual, aunque sea diferente, disfruto de la misma manera.”

Sergio Rodríguez
Sergio Rodríguez

Ettore Mesina:

“Yo disfruto mucho el día a día, de las reuniones, el entrenamiento, hablar, corregir, enfadarse… aprender de los reveses, resolver asuntos, luchar por la cohesión del equipo. Sin embargo, nunca disfruto los partidos. Desde hace más de tres décadas vivo cada partido como una prueba y así es imposible disfrutar de algo. Hay algo de placer por el dolor. Por eso en Milán asumí el cargo de presidente y entrenador. Así podré echar al entrenador cuando me plazca (risas).”

¿Cómo equilibran la libertad al talento y el rigor táctico?

Ettore Mesina:

“Se equilibra mediante la relación entre jugadores y entrenador. La meta es mirar el juego desde una misma perspectiva. Más que de tácticas es una cuestión de relaciones humanas. En un final, el equipo pertenece a los jugadores, el baloncesto pertenece los jugadores. Los entrenadores podemos influir en la preparación del partido, pero en el transcurso de un juego a veces lo mejor es dejarles tranquilos y confiar en que hagan lo que saben hacer.

Sergio Rodríguez:

“En este juego la improvisación es de vital importancia. Aquel entrenador que sabe improvisar marca la diferencia. Considero una virtud del entrenador el ver cosas en determinado momento y cambiar las otras sobre la marcha. Eso hay que reforzarlo. El entrenador puede ayudar, pero al final los jugadores son los que juegan. En Estados Unidos saben eso… Y los entrenadores que cuidan la parte mental de sus jugadores tienen una ventaja sobre los que no lo hacen.”