Una revisión de registros históricos y estudios especializados realizada en agosto de 2026 no encontró pruebas de que Mihrimah Sultan descubriera en Constantinopla un cofre secreto de su madre, Hürrem Sultan, tras su muerte en 1558. Tampoco aparece documentada una carta sellada con sangre, un tesoro oculto durante diez años ni la intervención de un médico veneciano llamado Marco Crespi en una conspiración sucesoria.
Los inventarios, correspondencia conservada y biografías académicas consultadas sí describen la actividad política de Hürrem, Mihrimah y Rüstem Paşa, pero no registran ese supuesto hallazgo. Los nombres “Gulsa” o “Gülşa” y “Marco Crespi” tampoco figuran vinculados a la muerte de Hürrem, a sus documentos personales o a la ejecución del príncipe Mustafa.
Hürrem murió en Estambul el 15 de abril de 1558
Hürrem Sultan murió el 15 de abril de 1558 en Estambul, después de enfermar durante una estancia de la corte en Edirne. Fue enterrada junto a la mezquita de Süleymaniye, donde posteriormente Solimán I ordenó construir el mausoleo que conserva su sepultura.
Los testimonios conocidos sobre sus últimos días hablan de su enfermedad, del regreso de la corte y de su funeral. Ninguno menciona la entrega de un cofre de cedro a Mihrimah, una investigación dentro del harén, eunucos encargados de ocultar documentos o una carta cerrada con una sustancia descrita como sangre.
Hürrem dejó correspondencia auténtica con Solimán y con el rey Segismundo II Augusto de Polonia. Esos documentos, junto con registros de fundaciones benéficas y referencias del archivo del palacio, forman parte del material utilizado para reconstruir su trayectoria pública y privada.
- 15 de abril de 1558: muerte de Hürrem Sultan en Estambul.
- 1553: ejecución de Şehzade Mustafa por orden de Solimán I.
- 1522: año aproximado del nacimiento de Mihrimah Sultan.
- Noviembre de 1539: matrimonio de Mihrimah con Rüstem Paşa.
- 25 de enero de 1578: muerte de Mihrimah Sultan.
La ejecución de Mustafa sí marcó la sucesión otomana
El episodio histórico relacionado con una conspiración sucesoria ocurrió cinco años antes de la muerte de Hürrem. En 1553, durante la campaña otomana contra Persia, Solimán I ordenó estrangular a su hijo Şehzade Mustafa, quien gozaba de apoyo entre sectores del ejército y era considerado un aspirante fuerte al trono.
Las crónicas otomanas y los informes diplomáticos atribuyeron influencia política a Hürrem y al gran visir Rüstem Paşa, esposo de Mihrimah. La historiografía también ha estudiado la participación de Mihrimah en el grupo cortesano que buscaba favorecer a uno de los hijos de Hürrem, aunque la decisión final y la orden de ejecución correspondieron al sultán.
La muerte de Mustafa provocó descontento entre los jenízaros y otras fuerzas del imperio. Solimán destituyó a Rüstem Paşa del cargo de gran visir y nombró en su lugar a Kara Ahmed Paşa; Rüstem recuperó el puesto en 1555, después de la ejecución de su sucesor.
No existía entonces una regla automática de primogenitura que garantizara el trono al hijo mayor. Los príncipes competían por respaldo militar, experiencia provincial y apoyo dentro de la corte, una situación que convertía cada sucesión en un posible conflicto armado.
Mihrimah aumentó su poder después de 1558
Tras la muerte de Hürrem, Mihrimah no desapareció de la vida política ni mantuvo un silencio documentado durante décadas. Su influencia en el palacio aumentó y Solimán consultó con ella asuntos de gobierno mientras continuaba la rivalidad entre sus hermanos Selim y Bayezid.
Mihrimah y Rüstem apoyaron inicialmente a Bayezid. Sin embargo, después de que este se enfrentara militarmente a Selim en 1559 y huyera al territorio safávida, Mihrimah terminó respaldando a Selim, quien ascendió al trono como Selim II tras la muerte de Solimán en 1566.
La hija de Hürrem mantuvo correspondencia diplomática, administró una gran fortuna y financió complejos religiosos y asistenciales en Üsküdar y Edirnekapı. En la entronización de Selim II aportó 50.000 monedas de oro para cubrir necesidades urgentes del nuevo gobierno.
Qué falta para validar la historia del supuesto cofre
No existe una pieza catalogada, una signatura archivística, un inventario de palacio ni un análisis material que respalde la existencia de la carta de sangre o del cofre. Tampoco se ha identificado una fecha de descubrimiento, un custodio, una transcripción otomana o una cadena verificable de propiedad.
Para modificar esta conclusión sería necesario presentar el documento original, acreditar su procedencia y someter el papel, la tinta, la cera y el sello a estudios independientes. Hasta que aparezca esa evidencia, la investigación histórica continuará basándose en las cartas, crónicas, registros de fundaciones y documentos administrativos conocidos de Hürrem y Mihrimah.
