El té verde no suele causar problemas graves cuando se consume como bebida en adultos, pero sus extractos concentrados en cápsulas o tabletas sí pueden provocar efectos adversos y, en casos poco frecuentes, lesión hepática. La advertencia se sostiene en revisiones científicas y en evaluaciones de seguridad publicadas por instituciones sanitarias y regulatorias.
El punto central no es el té preparado en taza, sino los suplementos con extracto de té verde, donde la dosis de catequinas, especialmente EGCG, puede ser mucho mayor y más difícil de controlar. En esos productos se han descrito náuseas, estreñimiento, molestias abdominales, aumento de la presión arterial y alteraciones del hígado.
Qué riesgos se han documentado con más claridad
Las revisiones disponibles señalan que la lesión hepática asociada al té verde es rara, pero existe. En un análisis sistemático de ensayos clínicos se identificaron 34 estudios con extracto de té verde y se reportaron eventos hepáticos en cuatro de ellos, con siete personas afectadas en el grupo tratado y una en el grupo de control.
Otra revisión amplia de la toxicidad hepática de extractos de té verde concluyó que los casos más preocupantes se relacionan con productos concentrados, dosis en cápsulas o tabletas y consumo en ayunas, una combinación que aumenta la absorción de catequinas. El daño puede ir desde elevación de enzimas hepáticas hasta cuadros más serios en personas susceptibles.
- Forma de mayor riesgo: extractos concentrados en cápsulas o tabletas.
- Efectos adversos frecuentes: náuseas, estreñimiento, dolor abdominal y aumento de presión arterial.
- Riesgo poco frecuente pero relevante: lesión hepática.
- Factor que aumenta la exposición: tomar el extracto en ayunas.
Quiénes deben tener más precaución
Las advertencias son más importantes para personas que usan suplementos, toman medicamentos o tienen enfermedades previas. El té verde puede interferir con algunos fármacos, entre ellos nadolol y atorvastatina, y también se ha observado interacción con raloxifeno.
Las instituciones de salud recomiendan consultar con un profesional si se toman medicamentos de forma habitual, porque las interacciones con hierbas y suplementos pueden alterar el efecto de tratamientos prescritos. En el caso de extractos de té verde, la prudencia es mayor cuando existen antecedentes de enfermedad hepática.
Durante el embarazo, el té verde también requiere cuidado por su contenido de cafeína. La recomendación general es no exceder niveles moderados de cafeína, y en lactancia la cafeína puede pasar al bebé a través de la leche materna y afectar su sueño o causarle irritabilidad si el consumo es alto.
Lo que dicen las evaluaciones científicas sobre su uso
Las evaluaciones revisadas por las autoridades sanitarias distinguen entre beber té verde y tomar extractos concentrados. En la bebida habitual no se han reportado problemas de seguridad relevantes para adultos sanos, pero los suplementos concentran compuestos activos y cambian el perfil de riesgo.
Los informes también advierten que no todos los casos de lesión hepática ocurren igual. En algunos pacientes aparece elevación leve de enzimas, mientras que en otros el daño es más serio y obliga a suspender el producto. La incidencia total parece baja, pero suficiente para justificar advertencias claras en los envases y en la consulta médica.
Datos clave
- 34 ensayos clínicos analizados en una revisión sistemática sobre seguridad hepática.
- 4 estudios con eventos hepáticos reportados.
- 7 personas con eventos en el grupo de extracto de té verde.
- 1 persona con evento en el grupo control.
- 5% a 15% de los estadounidenses podría tener una variante genética que aumenta la susceptibilidad a lesión hepática por estos productos.
La conclusión práctica es que el té verde como infusión suele ser bien tolerado, pero los extractos concentrados no deben tratarse como una bebida común. La próxima decisión importante pasa por revisar la etiqueta del suplemento, confirmar la dosis de catequinas y consultar antes de usarlo si hay embarazo, medicación de uso continuo o antecedentes de hígado graso, hepatitis o alteraciones hepáticas.
