El Ministerio de Educación del Perú postergó el 11 y 12 de marzo de 2023 el inicio de las clases escolares previsto para el lunes 13 en Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Ica, Lima y Callao. La decisión alcanzó a 5.060.075 estudiantes y fue adoptada ante las lluvias, inundaciones y huaicos relacionados con la presencia del ciclón Yaku frente a la costa peruana.
La medida no significó la suspensión del año escolar en todo el país. En las regiones donde las condiciones meteorológicas no representaban un riesgo, los colegios públicos comenzaron sus actividades el 13 de marzo, mientras que las zonas afectadas recibieron inicialmente una nueva fecha: lunes 20 de marzo de 2023.
La postergación alcanzó al 56,6 % de los estudiantes
El cálculo oficial indicó que la emergencia obligó a aplazar las clases para el 56,6 % de los alumnos del país. La decisión buscó evitar el desplazamiento de estudiantes por calles inundadas, vías interrumpidas y sectores expuestos a deslizamientos o desbordes.
El entonces ministro de Educación, Óscar Becerra, explicó el 13 de marzo que la zona norte era la más afectada y que el retorno se había diferido una semana para proteger a los escolares. Ese día, aproximadamente el 45 % de los estudiantes de colegios públicos empezó el año lectivo en las regiones sin riesgos climatológicos.
- Fecha original de inicio: 13 de marzo de 2023.
- Primera fecha de retorno: 20 de marzo de 2023.
- Estudiantes comprendidos: 5.060.075.
- Porcentaje afectado: 56,6 % del alumnado.
- Zonas incluidas: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Ica, Lima y Callao.
- Motivo: lluvias intensas, inundaciones, huaicos y riesgos vinculados al ciclón Yaku.
La medida no incluyó a docentes ni administrativos
La postergación anunciada inicialmente para Lima Metropolitana y la región Lima se aplicó a los alumnos, pero no suspendió las labores del personal docente y administrativo. Los trabajadores debían continuar con las acciones de organización, evaluación de daños y preparación de los locales educativos.
Las autoridades del sector coordinaron la inspección de los colegios con Defensa Civil, la Municipalidad Metropolitana de Lima y los gobiernos locales. Los colegios privados recibieron la recomendación de revisar sus condiciones de seguridad y adoptar sus propias medidas para proteger a los estudiantes.
El Colegio de Alto Rendimiento de Lima quedó fuera de la postergación general porque sus alumnos ya habían comenzado el proceso de ingreso. La institución debía aplicar sus procedimientos para operaciones de emergencia y garantizar la permanencia segura de los estudiantes.
El retorno se dividió entre el 20 y el 27 de marzo
El 18 de marzo, el Ministerio de Educación confirmó que las clases comenzarían el lunes 20 únicamente en los colegios que estuvieran habilitados. Quedaron exceptuados los planteles dañados por las lluvias y los huaicos, así como aquellos utilizados como albergues para familias damnificadas.
Los centros que necesitaban trabajos de limpieza y reparaciones menores recibieron como nueva fecha el lunes 27 de marzo. En los colegios ocupados como refugios, el inicio quedó condicionado al fin de la emergencia, la salida de las familias y la posterior habilitación de los edificios.
Para los planteles afectados completamente se preparó la implementación de educación virtual desde el 27 de marzo. La alternativa también había sido planteada por Becerra como un plan de contingencia si las condiciones meteorológicas impedían el retorno presencial.
El calendario debía mantener las 39 semanas lectivas
El Ministerio aseguró que la postergación no reduciría el periodo educativo programado para 2023. El calendario contemplaba 39 semanas lectivas, por lo que las autoridades debían reajustar las fechas y distribuir las horas pendientes durante el resto del año escolar.
El 14 de marzo, la presidenta Dina Boluarte anunció además la suspensión por 24 horas de las actividades escolares y universitarias en Lima Metropolitana, la región Lima y Callao. Esa disposición buscó reducir los desplazamientos durante la alerta por precipitaciones intensas y se aplicó también en un contexto en el que el inicio escolar ya había sido aplazado para numerosos alumnos.
El siguiente paso fue completar las inspecciones para determinar qué colegios podían abrir el 20 de marzo y cuáles debían esperar hasta el 27 de marzo. Los planteles usados como albergues quedaron sin una fecha única y debían reiniciar sus actividades después de ser desocupados, limpiados y declarados seguros.
