La baja de Leonardo Balerdi movió por completo el tablero de la Selección Argentina en un momento clave de la preparación rumbo al Mundial 2026. La decisión de Lionel Scaloni no pasa solo por cubrir un puesto: también debe resolver qué perfil de defensor necesita hoy el equipo y cuánto pesan los rendimientos recientes, la versatilidad y el estado físico de cada candidato.
En ese escenario, el cuerpo técnico ya dejó una señal clara: no hay apuro por llamar a un reemplazante de urgencia, porque la idea es observar de cerca al plantel disponible y ganar tiempo antes de tomar una decisión final. Ese detalle cambia la lectura del caso, ya que abre la puerta a alternativas del exterior, pero también a una oportunidad real para futbolistas del ámbito local.
Quién puede reemplazar a Balerdi en la Selección Argentina
El nombre de Balerdi no solo representa una baja sensible por su presente en Europa, sino también por el tipo de defensor que ofrecía en la lista: un central con recorrido, adaptación táctica y capacidad para sostener una línea alta. Cuando un jugador así sale del mapa, el reemplazo no necesariamente tiene que ser “el más parecido”, sino el que mejor encaje con la necesidad puntual del equipo.
Entre los primeros candidatos aparecen Marcos Senesi y Lucas Martínez Quarta, dos nombres que ya están en la órbita de la Selección y que ofrecen lectura, experiencia y distintos matices de salida. Sin embargo, la sorpresa surge porque el análisis no se limita al exterior: también se observa con atención el mercado local y, en particular, lo que pueden aportar jugadores de River, Boca y otros equipos argentinos.
La gran incógnita es si Scaloni buscará un central natural o si priorizará un futbolista con mayor polifuncionalidad. En una competencia corta, donde cada entrenamiento cuenta, un perfil versátil puede pesar tanto como un zaguero clásico.
Capaldo, el nombre que gana terreno por su polifuncionalidad
En esta discusión aparece con fuerza Nicolás Capaldo, un futbolista que ofrece algo muy valorado por el cuerpo técnico: soluciones en más de una posición. Puede actuar como lateral derecho o como marcador central, y esa doble utilidad lo convierte en un candidato muy serio para meterse en la consideración final.
La lógica es simple: si un jugador resuelve dos problemas en uno, su valor sube. En una lista donde también hay que cuidar a los laterales derecho y manejar cargas físicas, Capaldo puede servir para cubrir huecos sin obligar a modificar demasiado la estructura del equipo.
Además, su perfil responde a una tendencia que Scaloni viene reforzando hace tiempo: premiar la inteligencia táctica, la disciplina y la capacidad de adaptarse rápido a distintos escenarios. No siempre gana el más rutilante; muchas veces se impone el más confiable.
River, Boca y el bajón de nivel en el plano local
El caso también expone una realidad incómoda para el fútbol argentino: hoy no sobran centrales locales que den seguridad inmediata para la Selección. Por eso aparecen nombres como Germán Pezzella, Cristian Lema o incluso juveniles que todavía están dando sus primeros pasos en la élite.
Pezzella, por historia y jerarquía, estuvo muy presente en el radar de la Scaloneta. Pero su vuelta al fútbol argentino lo dejó algo más relegado en la conversación, mientras que otras opciones jóvenes empiezan a ganar espacio por proyección y presente. En paralelo, algunas evaluaciones internas muestran que el nivel de los zagueros del medio local no termina de convencer del todo al cuerpo técnico.
Ese panorama obliga a mirar con lupa cada entrenamiento, cada amistoso y cada convocatoria. En la Selección no alcanza con tener apellido o pasado: hay que sostener actualidad, regularidad y respuesta inmediata bajo presión.
La estrategia de Scaloni con Molina, Montiel y el plantel
Otro punto central del escenario es el estado físico de Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, dos piezas que arrastran molestias y trabajan de manera diferenciada. Esa situación explica por qué la polifuncionalidad tomó tanta importancia en la evaluación general del cuerpo técnico.
Si alguno de los laterales no llega al ciento por ciento, Scaloni necesita alternativas que puedan cubrir la banda derecha y, a la vez, sostener una línea defensiva confiable. Ahí es donde un jugador como Capaldo vuelve a entrar en la conversación, porque puede “apagar dos mini incendios” sin romper la estructura.
El entrenador también analiza el contexto completo del grupo. La Selección no puede darse el lujo de perder tiempo en correcciones tardías, especialmente en una etapa donde cada ensayo sirve para acercarse a la lista definitiva y al funcionamiento ideal.
Juveniles, lista amplia y una oportunidad que puede cambiar carreras
Entre las alternativas menos previsibles también aparecen nombres juveniles como Valentín Ovando y Aaron Anselmino, futbolistas que representan una apuesta fuerte a futuro. No se trata solo de llenar una vacante, sino de identificar quién puede crecer dentro de la estructura de la Selección sin desentonar en un contexto exigente.
La existencia de una prelista amplia le da margen al cuerpo técnico para evaluar con calma. En ese universo, cada detalle cuenta: el rendimiento en una práctica, la solidez en un amistoso, la forma en que un jugador entiende el rol que le toca y la velocidad con la que se adapta a la idea del entrenador.
Por eso este caso va más allá del reemplazo de Balerdi. También funciona como una prueba para varios futbolistas que sueñan con ganarse un lugar en la convocatoria definitiva y dar el salto más importante de sus carreras.
Qué puede decidir Scaloni en las próximas horas
La gran decisión no parece ser inmediata, y eso habla de una estrategia calculada. Scaloni quiere observar antes de mover fichas, porque sabe que en un torneo corto cualquier corrección apresurada puede salir cara. La clave estará en qué perfil le ofrezca más seguridad hoy, no en quién tenga el nombre más fuerte en abstracto.
Si el foco está en la salida limpia y la experiencia, los candidatos europeos ganan terreno. Si la prioridad es la versatilidad y la respuesta física, Capaldo puede sorprender. Y si el cuerpo técnico decide premiar presente y proyección, el fútbol argentino todavía puede aportar una variante inesperada.
Lo único seguro es que la baja de Balerdi no es un detalle menor. Reordena el mapa defensivo, abre el debate sobre el recambio y vuelve a dejar en evidencia que en la Selección Argentina, hoy más que nunca, cada decisión puede mover el destino de varios nombres a la vez.
- Problema principal: reemplazar a Balerdi sin perder equilibrio defensivo.
- Primeros candidatos: Senesi, Martínez Quarta y opciones del medio local.
- Factor sorpresa: Nicolás Capaldo por su polifuncionalidad.
- Contexto clave: molestias físicas de Molina y Montiel.
- Mensaje de fondo: la Selección prioriza versatilidad, presente y adaptación.
