Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar por Albert Einstein

Las evidencias apuntaban a que all√≠ estaba solo faltaba encontrarlo. Los resultados matem√°ticos de destacados cient√≠ficos conocedores a la perfecci√≥n del Universo que hab√≠an heredado de Isaac Newton y las leyes que lo reg√≠an desde 1687. El movimiento celestial de los astros hab√≠a sido explicado por la ley de la gravitaci√≥n universal sin lugar a dudas durante dos siglos y, partiendo de ese marco te√≥rico, solo uno de los fen√≥menos m√°s extra√Īos del Sistema Solar pod√≠a dar una explicaci√≥n l√≥gica de la √≥rbita de Mercurio, y este fen√≥meno era la existencia de un planeta hasta ese momento desconocido. Descubre todo sobre: Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar por Albert Einstein.

Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar

¬ęM√°s que un planeta, es un grupo de planetas m√°s peque√Īos que circulan en las cercan√≠as de la √≥rbita de Mercurio, los cuales producen la perturbaci√≥n an√≥mala sentida por dicho planeta¬Ľ, esta fue la propuesta en 1859 de Urbain Joseph Le Verrier, el astr√≥nomo de mayor renombre en el mundo en esa √©poca y director del Observatorio de Par√≠s. Tanto el nombre como su existencia, ten√≠an sentido debido a que este planeta orbitaba muy cerca de las llamas del Sol: Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar, es el equivalente romano del dios griego Hefesto, el herrero divino.

El afamado Le Verrier no fue el primero en presentir la existencia del planeta fantasma:

En esta foto se muestra un diagrama del Sistema Solar publicado por la imprenta neoyorquina E. Jones & G.W. Newman, en 1846 para las escuelas y academias.

Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar
Diagrama del Sistema Solar

Pero, debido a que fuera precisamente ese gran astr√≥nomo quien hiciera p√ļblica la hip√≥tesis de que Vulcano fuera el causante de que la √≥rbita del planeta m√°s peque√Īo fuera exc√©ntrica y √ļnica ganaba los titulares gracias a su excelente reputaci√≥n.

El m√°s lejano del Sol

Le Verrier hizo p√ļblica en la Academia Francesa su pron√≥stico de la posici√≥n de un planeta que perturbaba la √≥rbita de Urano 13 a√Īos antes. Tambi√©n, dicha conjetura se la envi√≥ por carta a Johann Galle del Observatorio de Berl√≠n el cual, al recibir dicha carta, el 23 de septiembre de 1846, se puso inmediatamente en la b√ļsqueda del entonces desconocido planeta. Y tan solo en unas horas lo ubic√≥ a s√≥lo 1¬ļ de la posici√≥n predicha.

Su existencia revelada a punta de c√°lculos matem√°ticos por Le Verrier

Tanto Mercurio como Urano -el planeta conocido más alejado del Sol- discrepaban en su órbita la cual no se podía explicar por la misma fuerza que movía los demás planetas y el Sol, la fuerza de gravedad.

Además, si partimos de la ley de gravedad y suponemos la existencia y movimiento de un cuerpo celeste más distante que Urano conseguimos no sólo descubrir un nuevo astro sino también reafirmar la verdad newtoniana.

El m√°s cerca del Sol

Intentando solucionar la incógnita del insólito Mercurio cuyo perihelio (como se conoce al punto en el que pasa más cerca del Sol) parecía ligeramente cambiar con cada órbita Le Verrier siguió el mismo método, con la misma meticulosa atención a cada detalle.

Luego de calcular la peque√Īa influencia que ejerc√≠an la atracci√≥n gravitatoria de Venus, la Tierra, Marte y J√ļpiter, sus vaticinios sobre la √≥rbita de Mercurio siempre estaban ligeramente errados. Simplemente Mercurio nunca estaba donde se presagiaba de acuerdo con todos los conocimientos de la √©poca. El enigma deb√≠a ser solucionado, como en el caso de Urano, con la existencia de Vulcano el planeta expulsado del Sistema Solar.

Lo √ļnico que se necesitaba era encontrarlo

Pero en esta ocasión el problema era hallarlo dado que estaría tan cerca del Sol que sólo se vería durante eclipses totales o si pasaba exactamente entre la Tierra y el Sol, ya que aparecería como un círculo oscuro que recorre en línea recta de oeste a este la cara de nuestra estrella.

Aunque no faltaría mucho para el siguiente eclipse que sería en julio de 1860, de todas formas, hasta que no se explicara satisfactoriamente la anomalía mercurial el cosmos continuaría en desorden para los científicos, por lo que era imprescindible encontrar a Vulcano lo antes posible.

¬ŅEs posible que los astr√≥nomos que se dedicaban a observar la superficie del Sol ya lo hubieran visto sin darse cuenta?

Asombrosamente, sí.

Edmond Modeste Lescarbault un doctor aficionado a la astronom√≠a, varios meses antes hab√≠a captado con su telescopio un punto negro pasando por delante del Sol, fen√≥meno del cual apunto el tama√Īo, la velocidad y la duraci√≥n del tr√°nsito.

Tras leer sobre el planeta hipotético de Le Verrier, unos meses después, le envió una carta con todos los detalles de su avistamiento. El afamado astrónomo fue a su encuentro, chequeo el equipo y las notas del doctor y, emocionado, anunció el descubrimiento de Vulcano en los inicios de 1860.

Pero todavía era necesaria la corroboración independiente de un profesional; y dicho planeta era casi imposible de observar

Muchos, en su fracaso, comenzaron a poner en duda su existencia, el escurridizo planeta se convirti√≥ en uno de los cuerpos celestes m√°s buscados y encontrados de la astronom√≠a. El New York Times, en septiembre 1876 public√≥ ¬ęVulcano es real, y su existencia ya no puede ser negada o ignorada¬Ľ

Con el paso de los a√Īos aficionados y astr√≥nomos respetados lograron el ansiado avistamiento, y su existencia se confirm√≥ y se desminti√≥ varias veces, la noticia de su presencia fue difundida por los medios m√°s de una vez y la especulaci√≥n continuo hasta el siglo XX. Para ser m√°s exactos, hasta noviembre de 1915.

Las corazonadas de Einstein

La disputa sobre la existencia o no de Vulcano llegaría a su fin en la Academia Prusiana de las Ciencias cuando Albert Einstein planteo la visión que tenía del Universo a partir de su Teoría de la Relatividad General. La cual con anterioridad había utilizado para armar el rompecabezas de Mercurio y confirmó que explicaba perfectamente la discrepancia de su órbita.

Le comentar√≠a a su amigo Adriaan Fokker despu√©s que realiz√≥ los c√°lculos y ¬ęla respuesta fue 43 veces ¬Ľ por siglo¬Ľ lo cual le caus√≥ palpitaciones.¬Ľ No s√≥lo dijo, mis c√°lculos son mejores, sino que asegur√≥ que hab√≠a que cambiar principalmente la idea que se ten√≠a de las caracter√≠sticas de la realidad¬Ľ, le coment√≥ a National Geographic Thomas Levenson, profesor de MIT y creador del libro ¬ęThe Hunt for Vulcan¬Ľ.

El punto fundamental de la Relatividad General es que

Plantea que el espacio y el tiempo no son est√°ticos, sino din√°micos y cambiantes. El argumento de Einstein para dar explicaci√≥n a la peculiaridad de la √≥rbita de Mercurio fue que un objeto masivo ‚Äďcomo el Sol- es capaz de doblar el espacio y el tiempo y cambiar el camino de la luz, de forma tal que un rayo que pasa cerca del Sol recorre un camino curvo.

¬°Mi felicidad fue inimaginable! Mis ecuaciones daban correctamente el movimiento de Mercurio. Estuve euf√≥rico de alegr√≠a por varios d√≠as¬Ľ, asever√≥ Albert Einstein en una carta a Paul Ehrenfest, en 1916

La no existencia de Vulcano

¬ęCofirmar la no existencia de Vulcano fue crucial para Einstein dado que demostr√≥ que esta rara y radical idea suya de que el espacio-tiempo fluyen era en efecto la manera correcta de ver el Universo¬ę, constat√≥ Levenson.

Mercurio no era arrastrado por ning√ļn objeto, asever√≥, sencillamente se mov√≠a a trav√©s de un espacio-tiempo distorsionado. Con esta conclusi√≥n, ¬ęVulcano era expulsado para siempre del cielo astron√≥mico ¬ę, redact√≥ el autor Isaac Asimov en su publicaci√≥n cient√≠fica ¬ęEl planeta que no fue¬Ľ de 1975.

Respetando su conocimiento, a lo mejor debi√≥ especificar que fue expulsado de nuestro Sistema Solar porque quiz√°s, al ¬ędescubrir lugares donde nadie ha podido llegar¬Ľ, encontremos uno que otro vulcano.

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