La insólita historia de la violinista que recorrió el mundo sin tocar ni una sola nota

El mundo musical suele darnos sorpresas con frecuencia, pero quizás ninguna supere el caso de la mujer violinista que trabajó 4 años en una orquesta, sin llegar a tocar una nota.

Se trata del caso de Jessica Hindman, una joven que nació y creció en las tierras altas del Potomac, en el estado de Virginia Occidental, Estados Unidos.

Toda su infancia soñó con ser una violinista famosa y mudarse a Nueva York para hacer fama y prestigio.

Sus padres la apoyaron y conducían casi 300 kilómetros diarios para llevarla a clases de violín en el Valle Shenandoah, en el vecino estado de Virginia.

Mudanza a Nueva York, un paso hacia el sueño de esta mujer violinista

En 2002 se mudó a Nueva York donde se inscribió en una escuela de música prestigiosa esperando cumplir su sueño de convertirse en una violinista profesional.

Estaba segura que este era el primer paso para convertirse algún día en una mujer violinista reconocida, que saldría en la televisión y vendería millones de discos.

Pero no tardó mucho en abandonar las clases, tras descubrir que Nueva York estaba llena de músicos más talentosos que ella, compitiendo por el mismo sueño.

Lo paradójico es que Jessica si logró salir en TV, grabar, vender millones de discos y dar conciertos en Estados Unidos y otros países.

Y ahora te contaremos como lo hizo, ¡sin tocar una sola nota!

«Se busca violinista para prestigiosa orquesta»

Se busca violinista para prestigiosa orquesta
La orquesta buscaba jóvenes violinistas y flautistas

Jessica se graduó en Estudios sobre Medio Oriente en la Universidad de Columbia y aspiraba ser periodista.

Pero el alto costo de vivir en Nueva York y de la matrícula universitaria la obligaron a tener dos empleos, que apenas le permitían subsistir.

En 2002, con apenas 21 años, vio en un foro online que se buscaban flautistas y violinistas «para trabajar en una prestigiosa orquesta»

Apenas llegó a la entrevista de trabajo, fue contratada prácticamente sin hacerle preguntas sobre su experiencia o formación musical.

Suena como Titanic, la verdad de una falsa mujer violinista

Lo ocurrido en esta orquesta durante los 4 años que formó parte de ella fue descrito por Hindman en su libro autobiográfico «Sounds Like Titanic» (Suena como Titanic), publicado en 2019.

Allí reveló que se sorprendió al ser contratada tan rápido, pues aunque había practicado violín desde niña no estaba a la altura de una violinista profesional.

La razón fue sorprendente: los músicos de esta banda no tocaban sus instrumentos.

En su lugar, el director, a quien llama «El Compositor», ponía pistas pregrabadas de otros intérpretes, que ellos simulaban tocar ante el público.

Una «violinista» que se convirtió en éxito editorial

El libro de esta mujer violinista fue catalogado como una de las mejores publicaciones del 2019, según el Círculo Nacional de Críticos Literarios de Estados Unidos.

Su título «Suena como Titanic» lo tomó de una expresión del público al terminar un concierto en el que una pieza «simulada» se parecía mucho a la banda sonora de la galardonada película Titanic.

Actualmente se espera su publicación en español, lo que será bien recibido por muchos hispanohablantes a la hora de buscar qué leer durante la cuarentena por el coronavirus.

Un fraude al mejor estilo Milli Vanilli

Un fraude al mejor estilo Milli Vanilli
El uso de pistas pregrabadas de otros artistas era común en la orquesta

La violinista se refiere en su libro a sí misma como «Milli Violini’, pues comparaba su fraude artístico con el del grupo alemán de pop de los años 80, Milli Vanilli.

Ese grupo, compuesto por Rob Pilatus y Fab Morvan debutó en 1988 con el tema «Girl You Know It’s True», que vendió 7 millones de copias.

En 1990 recibieron un Grammy como «artista revelación» del año.

Sin embargo, poco se convirtieron en el mayor fraude musical de todos los tiempos al descubrirse que no grabaron ni una sola de sus canciones.

¡Todas fueron hechas por cantantes anónimos! Y en sus conciertos en vivo las reproducían en playback mientras fingían cantarlas.

La belleza, factor decisivo para el fraude

La violinista norteamericana explica en su obra que el «Compositor» la contrató por su belleza física y no por su talento musical.

Ella aceptó dicho contrato porque necesitaba la paga, unos 150 dólares diarios mas bonos, para pagar sus estudios en la Universidad de Columbia.

A cambio, debía simular tocar el violín, lo que hizo desde el año 2022 hasta el 2006.

Durante este tiempo, la «orquesta» tuvo una apretada agenda de presentaciones en auditorios, programas de televisión, centros comerciales y eventos de todo tipo.

Tan solo en 2004, una de las giras más fuertes la llevó a 54 ciudades en apenas 90 días. El grupo también visitó China y otros países.

Un desperdicio de talento auténtico

Una revelación interesante hecha por esta mujer violinista es que ella era la única sin talento o experiencia dentro del grupo contratado por El Compositor.

Sus compañeros eran verdaderos virtuosos formados en las mejores escuelas de música, capaces de hacer interpretaciones excelentes de cualquier pieza.

Pero todos tenían en común el haber fracasado en sus carreras musicales o que tenían fuertes deudas que pagar.

Quizás la falla de todos ellos fue insistir en lo clásico y no innovar, como lo hace la agrupación austríaca que interpreta instrumentos fabricados con vegetales.

¿Quién era El Compositor?

La violinista nunca quiso revelar el nombre real del director al que llamaba «El Compositor».

Sin embargo, lo describe como alguien que carecía de conocimientos en música clásica, pero dotado de un gran carisma e inteligencia para estafar a todos.

De hecho, logró buenas ganancias vendiendo millones de discos de la «orquesta» y hasta viajó por el mundo como «Embajador musical» del Gobierno de Estados Unidos.

A su juicio, El Compositor no buscaba lucro económico con esta estafa artística. Mas bien buscaba llenar una necesidad de ser elogiado y admirado por todos.

La cultura del fake, el cáncer de la sociedad de EEUU

Una de las cosas que podría explicar el éxito del libro «Suena como Titanic»» es  que refleja la destructiva cultura del «fake» o falsedad que impera hoy en Estados Unidos.

Desde finales del siglo XX, las nuevas generaciones norteamericanas están más pendientes de aparentar el éxito que de lograrlo realmente.

Para esta violinista y sus compañeros que no habían logrado el éxito por cuenta propia, esta «orquesta» les daba ese prestigio, respeto y dinero que tanto deseaban.

Las duras consecuencias de vivir en la mentira

Los cuatro años de mentira que vivió Jessica Hindman la llevaron a sufrir ansiedad y consumir drogas y estimulantes.

Esto es algo común en quienes sufren el «síndrome del impostor», un conjunto de alteraciones sicológicas vinculadas al esfuerzo permanente de mentir.

Esto se agravó por la necesidad de mantenerse despierta y alerta durante las apretadas giras del grupo.

Llegó al punto de sufrir pánico constante y necesitaba orinar a cada momento, lo que le impedía tomar aviones o ir a sitios donde no hubiera un baño al alcance. a toda hora.

En algunas ocasiones tuvo que abandonar la escena varias veces por esta urgencia de orinar.

Y la verdad la hizo libre

En el año 2006 Jessica Hindman dio un giro a su vida al retirarse de esta orquesta y regresar junto a sus padres en Virgina Occidental.

Allí se inscribió para obtener un grado en Escritura y desde 2014 es profesora de Escritura Creativa en la Universidad Northern Kentucky.

Al hablar de su vida actual, resalta que suele ayudar a los alumnos a sobrellevar la ansiedad y el pánico, algo en lo que ella se hizo experta a la fuerza.

En cuanto a su carrera musical, refiere que dejó atrás cualquier deseo de ser la más famosa mujer violinista del mundo.

Aun así, no duda en tocar en bodas y eventos locales, ¡si le pagan!

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