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Sacando partido a las peleas entre hermanos

Madre y pelea entre hermanos

Yo también

Antes que nada, quiero contarles una experiencia personal: tengo hoy 30 años y comparto la alegría de tener una hermana, en mi caso, mayor que yo. Escuchando opiniones acerca del tema, leyendo al respecto, en todo momento venían a mi mente las constantes peleas que, de niñas, ocurrían entre nosotras. Algunas de mayor peso incluso porque incluían agresividad que superaba el mero juego. Posibles preguntas que podrían hacerse por lo tanto mis padres en esos momentos eran las siguientes: ¿Mis hijas se quieren? ¿Por qué se pelean? ¿No pueden simplemente llevarse bien?  Y, cuando la pelea era intensa, por supuesto que las preguntas seguramente giraban acerca de cómo intervenir.

Por tanto, creo que ahora mismo lo que debemos hacer es recordar nuestra infancia. Los que tenemos hermanos, menores o mayores podremos recordar que también teníamos conflictos o  peleas, algunas de ellas agresivas. Esto, considero que debe ser lo primero que hagas porque este tipo de altercados o contiendas, desacuerdos, son muy usuales entre los hermanos y quizá al ponernos en la actitud de padres que tienen que intervenir lo hagamos mal porque pensamos que somos mejores o simplemente porque no recordamos que sí nos ayudó en algunos aspectos aquel comportamiento.

Algunas de las preguntas que puedes hacerte –como se las hacían mis padres– tienen una respuesta actual sobre la base de un fundamento comunicacional y social, en cuanto a comportamiento humano. En el presente artículo te presentamos algunas de esas ideasque debemos tener en cuenta a la hora de comprender las riñas entre los hijos, por un lado, y por otro, la actitud más sana que debemos conservar como padres.

No entiendo por qué mis hijos se pelean constantemente

En las rutinas del hogar diariamente se presentan alguna contradicción de opiniones. Esto se da en nosotros los adultos pero también en los niños de la familia. En los hermanos que tenemos dentro del hogar, independientemente de la edad, se presentan estas peleas, pero puede que si tenemos niños pequeños en casa, los altercados sean hasta dolorosos porque, como padres, no estamos preparados para que nuestros hijos se peleen y lleguen a ser agresivos entre sí.

Habitualmente este tipo de agresividad entre los hermanos no se produce de forma aislada, sino que sigue un patrón constante en el tiempo. Los hermanos rivalizan entre sí: ya sea por un juguete, por una comida, por un desacuerdo en los gustos, hasta por el cariño de algunos de los padres o familiares. En los niños que tenemos en la casa que sean contemporáneos quizá sea mayor el conflicto, precisamente por la cercanía de las edades. Sin embargo, hermanos con una diferencia de edad de más de 10 años, resuelven mejores los conflictos ya que existe cierta madurez en el hermano mayor quien, por lo general, pasa por alto o cede en algunas situaciones.

Incluso, las peleas entre hermanos no es una característica exclusivamente masculina. Cierto que los varones tienden a ser más fuertes de carácter desde bien pequeños y por tanto, en estos casos, la competencia puede verse con mayor potencia y frecuencia. Pero no es una actitud exclusiva de los hermanos varones. Las peleas se producen entre las hermanas hembras como también entre un varón y su hermana.

¿Mis hijos se quieren? ¿Por qué se pelean?

Existen familias que tienen en casa más de un niño, entre los que se produce con mucha frecuencia riñas y/o discusiones, algunas de menor escala, pero otras que incluyen una agresividad mucho mayor. Entre los hermanos no solo hay afecto y apoyo emocional, también se producen, desde edades bien tempranas actitudes y comportamientos que incluyen: acumulación de tensiones hasta peleas con intensidad y marcada hostilidad. Un incremento de agresividad entre los hermanos puede observarse claramente cuando entre ellos hay acciones como: empujarse, pegarse, discutir o gritarse. Ello se da porque el tiempo que permanecen juntos es en ocasiones grande. Las diferencias pueden ser aún más evidentes cuando es periodo vacacional.

Si en la casa hay niños, tienes que saber que los hermanos tienen conflictos, diferentes opiniones, gustos, expectativas, deseos. Así que, los juegos son, quizás, la situación en la que más se desarrollen o se evidencien dichos conflictos o diferencias. Sin embargo, esto no significa carencia afectiva entre los hermanos. Opiniones de expertos adjudican tal comportamiento a una forma de resolver sus problemas internos.

¿De dónde viene ese comportamiento agresivo?

Necesitas comprender –y aceptar– que los hermanos rivalizan. Sin embargo, esa “aceptación” del hecho puede incluir también algunas dudas respecto a ti mismo como padre. Y no supone, en ninguna medida, que debes dejar el momento sin actuar como adulto y como padre. Que tus hijos se peleen, discutan no significa una mala educación de tu parte como padre, es un comportamiento frecuente y habitual entre los hermanos. Quisiera que tuvieras, sin embargo, en consideración aspectos como los siguientes en cuanto a posibles causas de la agresividad en los niños: la televisión, los videojuegos, el permanecer en lugares cerrados durante un periodo de tiempo prolongado. Mientras los niños avanzan en la edad estos factores aumentan y podrá aumentar también los conflictos. Teniendo esto presente, podrás tomar medida con tus hijos en determinadas ocasiones y evitar también conflictos mayores.

Expertos defienden que las peleas entre hermanos tienen una salida positiva

Hasta este punto podemos resumir que las peleas entre hermanos resulta un comportamiento usual al que debes estar preparado como padre. Sin embrago, surgen algunas preguntas: ¿tienen algún aspecto positivo las peleas entre los hermanos?; si ocurriera algún episodio de violencia fuerte qué debemos hacer en nuestra posición de adultos y padres. Tomamos en consideración los consejos y conclusiones de la psicóloga y terapeuta familiar Elisenda Pascual.

En la vida los hijos expresan parte de su naturaleza hermana mientras pelean, subsanando dificultades en sus relaciones sociales. Así ellos llegan a determinados arreglos entre sí y aprehendiendo capacidades para resolver problemas adecuadamente. Por lo que, las discusiones y las contradicciones son parte del comportamiento y la comunicación social: tus hijos están desde pequeños expresando una parte de su naturaleza. Y, aunque sea difícil, estas situaciones pueden prepararlos para futuros desacuerdos o conflictos. Las peleas expresan una frustración, pero impulsan consigo una respuesta aprendida ante situaciones determinadas.

En contraste con esto, desde la posición de adultos y padres en ocasiones tratamos de controlar el comportamiento agresivo de los hijos mediante el castigo y/o el regaño. Sin embargo, Elisenda Pascual, también autora de Criar y jugar (Urano), recomienda tener en cuenta una serie de medidas con el objetivo de transformar la agresividad de los hijos en la expresión positiva de una frustración o desacuerdo.

Debes tener presente el reconocimiento de las necesidades de cada uno de los niños involucrados en la pelea; escuchar a cada uno por separado, darle la oportunidad de explicarse; interferir con ánimo de comprender las peleas; no mostrar privilegios ni sobreprotecciones.

Incluso, en opinión de la terapeuta, los padres deben percibir las peleas entre hermanos  como un fenómeno controlable y transformable. Para ello recomienda la utilización de juegos que motiven la expresión o la canalización de la agresividad. Como padres, debemos actuar como tal en cada situación que se presente en medio de los miembros de la familia. Debemos aprender a lidiar con las peleas entre nuestros hijos y sacarle partido desde sus aspectos positivos.

Con información de: https://www.lavanguardia.com

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