Eres lo que comes, conócete mejor

Una de las cosas que cada vez están más claras al hablar de dietas, nutrición y salud es que eres lo que comes. Esto significa que una buena o mala alimentación tiene consecuencia en cómo se ve y funciona no solo tu cuerpo, sino también tu mente.

Esto significa que puedes desarrollar problemas de sobrepeso, diabetes o hipertensión. O por el contrario también puedes sufrir de deficiencias nutricionales que afectarán tus huesos, tu sistema nervioso y el funcionamiento de tu sistema inmunológico y endocrino.

Un estudio determinó que hay un menor riesgo de enfermedad renal en personas alimentadas correctamente, lo que también ocurre con muchas otras enfermedades.

Pero también eres lo que comes porque de tu nutrición puede depender tu estado mental y de ánimo. Cada vez más estudios demuestran que la alimentación está directamente relacionada con el estado mental y anímico de las personas.

La insólita relación entre la mente e intestinos

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Cada cosa que comas influirá en tu salud y en tu ánimo

Diversos estudios han demostrado una relación entre el estado emocional de la persona y el buen o mal funcionamiento de sus intestinos. Esto ha corroborado lo que la sabiduría popular conocía desde hace siglos y por lo que muchos llamaban al intestino humano como “el cerebro emocional” del cuerpo.

De hecho, el cerebro está unido directamente al intestino a través del nervio vago, uno de los nervios mayores del cuerpo humano.

Pero lo que muchos no saben es que el intestino tiene su propio “cerebro”, formado por unas 500 millones de neuronas. Este cerebro coordina los movimientos del intestino durante la digestión de los alimentos, pero también responde activamente estímulos nerviosos provenientes del cerebro ante situaciones de miedo o riesgo para la persona.

El “minicerebro” del intestino produce sustancias neurotransmisoras que influyen en el sueño, el ánimo, la sensación de bienestar y el apetito. Aquí se produce la mitad de la dopamina y el 95% de la serotonina que existe en el organismo.

Por tal razón, la estimulación artificial del intestino es una de las técnicas usadas en en el tratamiento de pacientes con depresión que no responden a los medicamentos tradicionales.

Qué comes y su relación con el sistema inmunológico

También se dice que eres lo que comes la alimentación influye en tus intestinos y estos a su vez en el funcionamiento de tu sistema inmunológico.

La razón es que el sistema inmune vigila continuamente la presencia de patógenos en los alimentos ingeridos y reacciona produciendo diferentes hormonas.

Estas hormonas actúan sobre la inflamación de los tejidos y también sobre la forma en que se siente el cuerpo en general.

Ejemplo de esto es la hormona cortisol, que eleva o disminuye la sensación de estrés.

Relación entre dieta, inflamación y estado de ánimo

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Una mala nutrición conlleva muchos peligros físicos y mentales

Como dijimos antes, el sistema inmunológico puede activar el mecanismo de inflamación ante la presencia de patógenos en el intestino. Esta inflamación es parte del proceso de curación del cuerpo, pero cuando se descontrola provoca más daños que beneficios.

Muchas personas pueden desarrollar una condición llamada inflamación crónica, que a su vez los hace más susceptibles a sufrir ciertas enfermedades. A su vez, una persona afectada por inflamación por demasiado tiempo es más propenso a desarrollar afecciones mentales como la ansiedad y la depresión.

Eres lo que comes, la fabulosa dieta mediterránea

Un ejemplo que explica por qué eres lo que comes lo vemos en la beneficiosa dieta mediterránea, basada en verduras y alimentos del mar. Quienes la consumen tienen un 30% de posibilidades de sufrir depresión en comparación con los que comen las pesadas y grasientas comidas rápidas.

La dieta mediterránea garantiza un buen aporte de nutrientes y minerales al organismo, lo que facilita el buen funcionamiento del cerebro y el sistema endocrino, inmune, digestivo y circulatorio.

Por el contrario, el consumo excesivo de alimentos con alto contenido de azúcares procesados está relacionado con un aumento en la depresión, irritabilidad y fatiga mental, según diversos estudios.

En contraste, la dieta occidental es baja en grasas Omega-3, necesarias para que el cuerpo produzca diversas hormonas que combaten la inflamación. Otros estudios encontraron que al mejorar la ingesta de grasas Omega-3 se mejoran los síntomas de la depresión.

Vitaminas y minerales

La vitamina D es conocida como la “vitamina del Sol” porque se sintetiza en la piel al recibir los rayos solares, como una forma de protegerse contra estos. Pero quienes viven en zonas de poca luz o durante el otoño e invierno suelen sufrir deficiencia de esta vitamina.

La vitamina D influye en el estado de ánimo y también es un antiinflamatorio natural. Por lo tanto, eres lo que comes porque su nivel puede subir o bajar en base a cuánto pescado graso, productos lácteos, huevos, frutos secos, soja, cereales y legumbres consumas en tu dieta.

La vitamina B12 y el ácido fólico ayudan a mejorar la salud cerebral, mientras que las vitaminas A. C y E son antioxidantes que ayudan a frenar el envejecimiento celular así como alivian los síntomas de la depresión, ansiedad, autismo y el trastorno bipolar.

Ciclos de humor y su relación con la comida

Finalmente te diremos que tu estado de ánimo también influye en lo que comes o deseas comer. La falta de sueño o descanso nocturno lleva a muchos a buscar alimentos con más calorías al día siguiente.

El estrés aumenta el deseo de ingerir azúcares y esto a su vez hace que el cuerpo exija más magnesio, que de no recibirlo, provocará problemas de sueño.

Recuerda además que no todas las dietas de los famosos son recomendables. Hace un tiempo hubo un gran revuelo con la peligrosa dieta de Beyoncé, que para los expertos podría tener efectos negativos en ciertas personas.

Como ves, eres lo que comes y por eso es importante que mantengas una dieta lo más sana y equilibrada posible. Revisa tu dieta diaria y agrega aquello que te aporte las vitaminas y minerales esenciales.

Pero sobre todo, analiza bien cómo afecta tu estado de ánimo y elimina aquello que te afecte negativamente.

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